El papa Francisco en uno de los actos de la Semana Santa en 2015. EFE/EPA/Angelo Carconi
Madrid (EFE). La muerte este lunes del papa Francisco a las 7.35 horas (5.35 GMT) en su residencia de la Casa Santa Marta, ha causado un profundo pesar en la comunidad internacional.
La noticia ha generado un alud de reacciones caracterizadas por el reconocimiento y la gratitud por su pontificado, marcado por temas como el respeto a los inmigrantes y otras cuestiones de interés social.
El que fuera arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, falleció este lunes a los 88 años y el 13 de marzo de 2013 se convirtió en el primer papa latinoamericano, pero su relación con el continente en estos doce años no ha sido fácil: no sólo en su tierra natal, a donde nunca volvió, sino también debido a los continuos cambios políticos y un desapego a la Iglesia católica que no consiguió frenar.
Uno de los primeros en pronunciarse ha sido el presidente de Israel, Isaac Herzog, quien lamentó el fallecimiento de Bergoglio con un comunicado en el que le recordó como «un hombre de una fe profunda y una compasión sin límites».
«Envío mis más profundas condolencias al mundo cristiano y especialmente a las comunidades cristianas de Israel, la Tierra Santa, por la pérdida de su gran padre espiritual, su santidad el papa Francisco.
Herzog destacó la labor de Francisco para «apoyar a los pobres y pedir la paz en un mundo convulso».
Precisamente, una de las últimas declaraciones del papa ayer, domingo, estuvo dirigida a pedir la paz en la Franja de Gaza, donde Israel mantiene una ofensiva desde hace más de año y medio que se ha cobrado la vida de más de 51.200 personas, y el retorno de los 59 cautivos que siguen en manos de las milicias del enclave.
Así, el grupo islamista Hamás destacó de Francisco que «fue un firme defensor de los derechos legítimos del pueblo palestino, especialmente en su inquebrantable postura contra la guerra y los actos de genocidio perpetrados contra nuestro pueblo en Gaza en los últimos meses».






